El blog de la Electroestimulación

Caso de éxito en Sportfit: Electroestimulación y Poliomielitis

Qué es la poliomielitis

La polio o poliomielitis es una enfermedad viral que afecta principalmente a los nervios del tronco cerebral o de la médula espinal, y puede llevar a parálisis total o parcial del cuerpo, incluso. derivar en problemas para respirar y, en su forma más grave, la muerte

Hoy en día afecta a cada vez menos personas gracias a la campaña de vacunación de la poliomielitis excepto, eso sí, en zonas con bajos índices de vacunación como África, Oriente Medio, y el sur y centro de Asia.

A quién afecta la poliomielitis

La polio o poliomielitis, al ser una enfermedad vírica, puede sufrirla cualquier persona, especialmente los bebés.

El virus entra a través de la nariz o la boca, se multiplica en la garganta y en el tracto intestinal para luego ser absorbido y diseminarse a través de la sangre y el sistema linfático.

El tiempo que transcurre desde el momento en que la persona es  infectada con el virus de la poliomielitis,  hasta la aparición de los síntomas de la enfermedad (incubación) se comprende entre 5 y 35 días (un promedio de 7 a 14 días); aunque mayoría de las personas no presenta síntomas.

Los canales por los que la poliomielitis se transmiten son:

  • Contacto directo.
  • Contacto con moco o flema infectados de la nariz o de la boca.
  • Contacto con heces infectadas.

Además, las personas que tienen más facilidad o riesgos en contraer poliomielitis incluyen a personas que no están vacunadas contra la poliomielitis, o personas que han viajado a un área en donde ha habido un brote de poliomielitis.

Síntomas de la poliomielitis

En algunos casos, como hemos mencionado, no presenta síntomas. Sin embargo, depende de la poliomielitis que se sufra, podemos encontrar:

Poliomielitis abortiva

La poliomielitis abortiva la sufren alrededor del 5 % de las personas. Esta enfermedad presentan síntomas similares a los de la gripe, y duran entre 2 y 3 días: 

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolores musculares.
  • Dolor de garganta.
  • Dolor de estómago.
  • Pérdida del apetito.
  • Náuseas.
  • Vómitos.

Poliomielitis no paralítica

La poliomielitis no paralítica es una forma más grave de esta enfermedad, y afecta a alrededor del 1 % de las personas infectadas. Este tipo de poliomielitis sólo dura unos días y no causa parálisis. Los síntomas de la poliomielitis no paralítica pueden incluir:

  • Dolor o rigidez en el cuello.
  • Dolor o rigidez en los brazos o en las piernas.
  • Dolor de cabeza intenso.

Puede haber una segunda fase de síntomas que incluyen:

  • Rigidez de la columna vertebral y del cuello.
  • Disminución de los reflejos.
  • Debilidad muscular.

Poliomielitis paralítica

La poliomielitis paralítica es poco frecuente, y comienza de forma muy parecida a la poliomielitis no paralítica; pero evoluciona a síntomas más graves como los siguientes:

  • Dolor intenso.
  • Sensibilidad extrema al tacto.
  • Sensación de hormigueo o pinchazos.
  • Espasmos musculares.
  • Debilidad muscular y parálisis flácida.

En la poliomielitis paralítica, la parálisis de una pierna es la más común, seguida de la de un brazo; además, otros síntomas pueden incluir parálisis de los músculos involucrados en la respiración y dificultad para tragar.

Síndrome pospoliomielítico

El síndrome pospoliomielítico consiste en la aparición de signos o síntomas nuevos, o la progresión de problemas. Algunos síntomas del síndrome pospoliomielítico:

  • Debilidad o dolor progresivos en músculos y articulaciones.
  • Fatiga.
  • Desgaste muscular.
  • Problemas para respirar.
  • Problemas de deglución.
  • Trastornos respiratorios como apnea del sueño.
  • Disminución de la tolerancia a las temperaturas bajas.

Tratamientos de la poliomielitis

Debido a que no existe cura para la poliomielitis, la forma más eficaz de prevenir la poliomielitis es a través de la vacunación.

En el caso de que la persona contraiga el virus de la poliomielitis, el tratamiento se centra en el bienestar, la aceleración de la recuperación y la prevención de complicaciones.

Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, los tratamientos de apoyo pueden incluir lo siguiente:

  • Reposo en cama.
  • Analgésicos.
  • Compresas húmedas calientes para controlar el dolor y los espasmos musculares.
  • Respiradores portátiles para ayudar con la respiración.
  • Ejercicios de fisioterapia para prevenir la deformidad ósea y la pérdida de la función muscular.
  • Férulas u otros dispositivos como la electroestimulación para motivar una buena posición, o alineación, de la columna vertebral y las extremidades.

Manuel, nuestro guerrero en Sportfit

Hola, soy Manuel, y nací en 1958.

En aquella época faltaban muchas vacunas y mucha educación sanitaria, además de otras muchas cosas. Con nueve meses de vida me contagiaron la poliomielitis: eso de tocar bebés sin lavarse las manos… El caso es que, aquello me produjo una parálisis de mis piernas y brazos.

 “Afortunadamente” la enfermedad remitió y me dejó una parálisis de la pierna derecha de rodilla a pie. Como niño, me movía muchísimo y, al no poder controlar el movimiento de mis pies, terminé por lesionarme de modo que, en vez de asentar el cuerpo sobre las plantas de los pies, lo hacía sobre los tobillos.

Viví cargado de hierros que me rectificaron esa posición de los pies hasta la edad de 10 años; entonces, en un par de veranos, me operaron y corrigieron aquella deformidad lo mejor que fue posible: algo por lo que le estoy muy agradecido a la sanidad pública. Mis pies han quedado sujetos con tornillos, por lo que tengo cero movilidad en el pie derecho, y muy poca movilidad en el pie izquierdo que, además, está desviado. No obstante, eso me ha servido para escapar de la silla de ruedas y poder moverme con autonomía.

Como consecuencia de lo anterior, tengo una dismetría en las piernas, esto quiere decir que tengo una pierna más larga que otra, en este caso la pierna derecha es 3 centímetros más corta que la izquierda. También la masa muscular es desigual. En mi caso, la pierna izquierda está hipertrofiada, ya que es la base de mi cuerpo. La pierna derecha, en cambio, tiene poca masa muscular.

Además de esto, tengo dificultades para mantener el equilibrio, y aguanto poco rato estático de pie. En ocasiones incluso me falla alguna rodilla y me caigo. Por eso, desde hace unos años, utilizo un bastón cuando salgo de casa.

En 2018 me caí de una bicicleta y me astillé el húmero a la altura del codo. Me inmovilizaron el brazo y, tras ese accidente, no he podido recuperar toda la movilidad ni la extensión original. También perdí masa muscular (especialmente en el bíceps).

He trabajado como maestro y ya estoy jubilado; por lo que tanto mi condición física como mi oficio, me convirtieron en una persona sedentaria. Al darme cuenta de ello decidí apuntarme a cursos de natación y a gimnasios.

En una revisión médica se desaconsejaron que siguiera practicando natación debido al estado de mis hombros; por lo que seguí haciendo pilates, bicicleta estática y remo.

En algunos casos, la monitora me atendía personalmente y me corregía o me indicaba ejercicios alternativos más adecuados a mi circunstancia; pero, en otras ocasiones, cuando el grupo era más grande, el único control que existía era el que yo mismo me aplicaba.

Resultados altamente satisfactorios en muy poco tiempo

Hace año y medio aproximadamente, decidí probar suerte en SportFit. Ya digo de entrada que, aunque no es algo barato, prefiero emplear dinero en esto, y no en la farmacia o en otros tratamientos más invasivos.

En SportFit me atienden personalmente y practico ejercicios adecuados a mi discapacidad, de manera que, a lo largo de la semana, trabajo toda la musculatura del cuerpo con el mayor de los cuidados, y son resultados.

Incidimos más en actividades que fortalezcan puntos más débiles, y voy asumiendo retos que me motivan, porque compruebo que soy capaz de hacer cosas que, motu propio, no me hubiera atrevido a realizar.

Me queda mucho camino. No me he convertido en un atleta; pero he notado una gran mejoría y me siento rejuvenecido y más saludable y, aunque sólo sirviera para mantenerme como lo estoy ahora, me merece la pena esta inversión.

Poliomielitis y Electroestimulación

Para realizar los ejercicios en SportFit me pongo el traje de electroestimulación Wiemspro, el Slim Plus. El entrenador controla desde una tablet la intensidad y la frecuencia de los impulsos eléctricos que debe aplicar a cada parte de mi cuerpo.

Estos impulsos algunas veces son intensos, y otras veces relajantes pero, en cualquier caso, potencia mi entrenamiento, los resultados y de forma indolora.

Más de un día, aunque parezca que hago poca cosa, termino con agujetas controladas. Pero, como digo, me noto más ágil y fuerte. Así que, bienvenidas sean.

Si te ha gustado este caso y la historia de Manuel, no dudes en suscribirte para recibir contenido similar. ¡Os esperamos en el próximo blog!

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